Según mi prima Marisa, los ojos son la parte anatómica del cuerpo mas insignificante de la persona, ocupa menos de lo necesario, un muy bajo porcentaje del cuerpo, y sin embargo tiene tantas connotaciones emotivas y personales. (creo que se lo dijo su oculista)
Y siempre que miramos a alguien, y decimos me gustaron sus ojos... mentimos.
El iris es la parte coloreada del ojo. Cuando decimos que una persona tiene los ojos azules o pardos, en realidad significa que tiene el iris azul u oscuro.
El ojo humano puede distinguir unos diez mil colores.
La próxima vez que vayas al cine con tus amigos, prueba este experimento. Cuando salgan del cine, mírense enseguida los ojos. Verás cómo las pupilas de tus amigos se hacen pequeñas. Esto se debe a que cuando hay menos luz (como en un cine oscuro), las pupilas se hacen más grandes para dejar entrar más luz. Pero cuando sales del cine y bajo la luz brillante, las pupilas se hacen más pequeñas rápidamente para que no entre tanta luz brillante que pueda dañar tus ojos.
Cerca de mi casa vive una señora con unos ojos muy particulares. Uno verde y el otro violeta. Un dia la miré fijamente, lo descubrí y se lo dije. No solo no se inmutó sino que me dijo con orgullo: -Ya lo sabía, no eres la primera que lo descubre...
Se podría mirar a alguien e ir directamente al centro de su alma, de sus sinsabores, de sus angustias, de sus rescilencias.
Pues no, hay otros mecanismos, como vivir muchos años con una persona y no se logra ese cometido ni propósito.
Pero para algo están puestos allí.
Los hay de mirada dulce, odiosa, inquietante, oscuros, rasgados, marrones, negros, hundidos, saltones, hilarantes, cautos, incautos, indecisos...
El único problema es que siempre vienen acompañados de una cara...
Y ese si es otro tema.
Rosa cruzaba el puente de noche. Caminaba sin prisa.
Podía haber acelerado la huida caminando rápido, pero no lo hizo.
Hasta se tomó tiempo para hacer una foto de recuerdo.
Algunas estrellas cambiaron de sitio. La sirena de un barco fantasma llenó la
ciudad de miedo.
Alcanzó el otro lado del puente mientras una bandada de palomas despertaba
por algún motivo incomprensible.
Los relojes tenían que dar la hora, pero sólo dieron un indicio de que todo había
dejado de funcionar.
El ruido de sus zapatos en la calle de ladrillos, incitó a los perros a ladrar.
Algo oscurecía la luna.
El tiempo se hizo lento, espeso.
Todos vivían en el fondo del mar, donde apenas podían llegar a peces.
La noche acabaría en algún momento.
Pero eso no garantizaba nada...
El humo subía, primero en una fina y sutil pequeña columna para, poco después, formar círculos en remolino.
Finalmente se deshacía en el aire, debido en parte a la corriente que se colaba por la ventana abierta del dormitorio.
Ver cómo se consumía el pitillo, cómo se lanzaba y se difuminaba el humo en el aire, era todo uno.
Por un momento, Malena tuvo la sensación de que realmente su vida era como una cajetilla de tabaco.
Uno puede ver cómo se va consumiendo, poco a poco, a pequeñas o largas y prolongadas aspiraciones, disfrutando de cada uno de ellos, independientemente de cual sea la calidad de la hierba.
Pero lo peor de todo no es el observar el cigarro en si, consumiéndose, sino el sabor. Ese sabor fuerte y agradable que deja en la boca. A veces, al fumar mucho, el tabaco se había hecho similar al sabor de la ceniza. Al menos deberían tener un gusto muy similar.
Así, es inevitable no pensar en el Hades, donde las tartáricas almas no podían probar alimento sin que éste se trocara en ceniza dentro de sus bocas.
Tal vez el hecho de que al terminar un pitillo, su sabor le recuerde a estas almas malditas en ese infernal lugar, sea una señal.
Quien sabe, piensa Malena. Piensa y cree que debería dejarlo. Sería lo más sensato.
Y lo mas saludable...
Ser azafata es una profesión, con todas las letras y hoy reconocida en el ambiente aeronáutico.
En realidad, es la que con una sonrisa, algunas veces calma a los ansiosos pasajeros del avión, ofrece una bebida fresca a los mas sedientos o abriga en los vuelos nocturnos a quienes tienen un poco de frío y porque no, dan también una almohada para que los visitantes gocen de mayor confort durante el vuelo.
No obstante las azafatas, despiertan en muchos hombres, un sinfín de fantasías sexuales ridículas.
Me decía, Gina. una amiga azafata de una aerolínea italiana, mientras tomábamos un café en el bar del Aeropuerto:
Lo primero que ofrecemos a los caballeros es vino, incluso antes que jugo o gaseosas.
A más vino consumido, más pasajeros durmiendo, es decir: menos llamados para nosotras.
Después de algunos años de vuelo, el trabajo se automatiza. Suele pasar que cuando estoy parada en medio del pasillo, dando las indicaciones acerca de dónde se encuentran los chalecos salvavidas y las salidas de emergencia, en realidad estoy pensando que esta semana no fuí al gimnasio o si habré dejado todo bien cerrado en casa.
Con los años, uno aprende a reconocer a los pasajeros. El nervioso, el fastidioso, el que cree que hacerse el simpático le va a reportar beneficios en vuelo. Después de un tiempo, ya uno conoce a todos... sin necesidad de conocerlos.
No siempre es necesario revisar que todos tengan sus cinturones de seguridad colocados, basta con pasar por los asientos estirando un poco el cuello y sólo aparentar que los estamos revisando.
A veces, les tengo que decir, que la puerta del baño no es un instrumento científico muy especializado. "Para abrirla, sólo empújela”...
No hay límite para pedir bebidas a la tripulación, pero algunos pasajeros quieren a la vez gaseosa, whisky, té, café y agua, y el tiempo que disponemos para servir es limitado.
Si tiene un bebé, traiga pañales. Si sufre presión alta, no olvide sus medicamentos.
Así no tendré que improvisar pañales con toallas sanitarias y fundas de almohada o pedir ayuda extra a algún pasajero.
En caso de que no se haya dado cuenta, hay otras personas en el avión. Así que no se corte las uñas de los pies, no ronque a todo pulmón ni haga nada que moleste a los otros pasajeros.
No subestime la información y las instrucciones de las azafatas. Además de ser anfitriones, tenemos una capacitación amplia para resolver situaciones que los pasajeros ni se imaginan: aplicar primeros auxilios, apagar incendios a bordo y ayudar a los usuarios con los trámites de ingreso en cada país que visitamos.
En caso de una pérdida repentina de presión en la cabina, las máscaras de oxigeno caerán del techo del avión. Deje de gritar, tome la máscara y póngala en su cara.
Si usted viaja con un niño pequeño, ayúdele a ponerse la máscara antes que usted. Si usted viaja con varios niños pequeños, decida cual le gusta más.
......
Al otro día me topé en el Aeropuerto con mi infalible amigo Manolo, asiduo viajero aeronáutico y al pedirle su opinión sobre las azafatas, me dió una extensa cháchara sobre lo que piensan "del otro lado", de la que rescaté sólo algunas:
Que en algunas, su perfume sea tan penetrante, que te haga pedir una bolsita extra por si vomitas a causa de ello.
Estar medio dormido en el asiento de pasillo y que te golpee la azafata con el culo al pasar.
Que pasen el carrito de la comida mientras estás dormido y que, para no venir luego cuando despiertes a ofrecerte la comida, “accidentalmente” el carrito choque contra el lateral de tu asiento y te despiertes.
Estar a punto de aterrizar después de diez horas de vuelo y ver que se meten en el lavabo para salir que parece que acabaran de salir de un salón de belleza, perfectas.
Escuchar en España, las voces de cabina en inglés y no poder otra cosa que reírte de lo mal que suelen leer el inglés, inventándose palabras y pronunciando horripilantemente lo que leen.
Hasta aquí llegué. Solo te digo: Si viajas en avión a menudo, cuando veas a la azafata, recuerda que, con sus virtudes y defectos, es una trabajadora mas como tú.
Ella en el cielo y tú en la tierra...
Sandalio terminó de comer y fué hasta el parque a estirar las piernas un rato y luego leer un libro.
Estaba caminando, cuando sintió como un insecto volador se posaba en su brazo izquierdo y temió la inminente picadura.
De inmediato elevó la otra mano y se castigó con una fuerte palmada para acabar con el mosquito.
Al observar el cuerpo inerte del insecto, se dió cuenta que no era un mosquito, sino un pequeño insecto, que desorientado e inofensivo, le hizo cosquillas en la piel.
........
Desconsolado y agobiado por la culpa, sopló sobre el insecto sin vida, pero no lo pudo revivir.
Entonces comprendió que, si bien estaba hecho a imagen y semejanza de Dios,
no poseía el aliento divino de Él.
En realidad, el suyo era bastante malo.
Sandalio había terminado de comer mariscos...
Tendida en su cama boca abajo, jugaba entrelazando sus pies descalzos, como una niña.
Mientras, en la radio sobre la mesa de noche, sonaba una canción romántica que ella nunca antes había escuchado pero se le hacía totalmente familiar...
De pronto el jugueteo de sus pies cesó, sintió como su cuerpo se alteraba y se paralizaba. Alerta sus poros, sus pelos electrizados y es que por fin, alguien le mostraba claridad, algo le decía la verdad.
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Llegó la madrugada y después de pasar la noche con la mente casi en blanco, el sueño le nubló la vista y en sus últimos destellos de lucidez lamentó que el día no durara mas de veinticuatro horas.
El descubrimiento de Amanda fué todo un hallazgo.
Algunos dicen que Dios es un espíritu, otros dicen que es un caballero de barbas, otros un prisma mágico... pero Amanda era la única persona en todo este mundo, que había llegado a la más correcta conclusión.
Dios era ella...
María escuchó que cientos de personas de todos los rincones del mundo, viajaban hasta esa ciudad para pedir un deseo, arrojando una moneda en la fuente. Incluso logró hablar con algunos viajeros que le dijeron que su deseo se había cumplido.
A partir de ese momento viajar a la fuente fué su obsesión...
Ella también, por fin, pudo viajar a la famosa fuente para arrojar su moneda y pedir su deseo.
María no sabía que el único deseo que esta fuente cumplía, era el de su dueño, que había deseado volverse rico, al construir una falsa fuente de los deseos...
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