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12/7/10

La Niña


Una vez había una niña tan pero tan fea que sufría por mirarse al espejo cada mañana.
Era tan fea que la gente evitaba mirarla al hablarle.
Era tan fea que la gente pretendía que no existía.
Los médicos de su país dijeron que no había nada que hacer.
Los padres lo aceptaron y no investigaron más.
Entonces ella aprendió a vivir con su dolor y soledad,
con el amor de su madre y las pocas amigas que la aceptaron como era.
Ella se refugió en la música, en los libros y en la esperanza que algún día su destino cambiaría.

Un día la niña creció y entonces fué a estudiar a la universidad.
Para entonces su esperanza había dado frutos y empezó a ser ligeramente menos fea. Entonces ella se refugió en los libros, en el deporte y en la esperanza
que algún día su destino mejoraría.
Un día llegó a ser una mujer profesional y empezó a trabajar.

Pero lo cierto era que lo que la hacía rara aún no desaparecía y entonces un día decidió pedir un imposible.
Rezó con todas sus fuerzas a Dios para que se apiade de ella y le permita verse normal.

Esa noche buscó en la Internet una palabra que le vino a la mente después de tanto rezar. Esa palabra la llevó a un sitio en el extranjero donde vió fotos de gente que tenían el mismo problema que ella y que ahora se veían normales.
Estos médicos decían que desde hacía mucho tiempo ya era posible para la ciencia solucionar el problema.
Su corazón latió fuertemente y desde ese día su destino cambió.

Hoy la gente siempre quiere mirarla.
Hoy la gente le sonríe desde lejos.
Hoy la gente quiere hablarle.
Pero ella aprendió a mirar a los que nadie mira.
A hablar a los que nadie habla.
A preocuparse por los que nadie se preocupa.
A sonreir a los que nadie sonríe.

6 comentarios:

  1. Ya me parecía ami que era un poco rara la niña... (de Rajoy).

    ¡Cordiales Saludos Lucrecia!

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  2. Su problema le enseñó la mejor lección que podía aprender: a distinguir quiénes son los que verdaderamente valen la pena, al tiempo que la hizo más humana. Quizá más que una desgracia, fue una bendición para ella.

    Besos, princesa

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  3. Era una tipa tan fea, tan fea, pero que tan fea que mandó su foto por e-mail y saltó el antivirus.
    Pobrecica, menos mal que aprendió que si no eres una tiabuena al menos hay que intentar ser una chicabuena.
    Bssss

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  4. Carlos*, Alís*, Chon* :

    Gracias a los tres por preocuparse por esta niña fea, quien gracias a Dios, pudo ser menos fea, pero mucho mas buena y humana.

    Besos triples

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  5. Espeluznante, tierno y esperanzador mensaje, tu relato, ayer miraba el caso de Juliana Wetmore en Yootube y es admirable la fuerza de esos padres para sacar a su hija hacia adelante, con el rostro desfigurado desde su nacimiento y no la esconden, es admirable su caso.
    Un abrazo
    Princesa tu vives en la Bastilla o en Barcelona?
    Me tienes despistada

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  6. Marian Gardi *

    Mi relato es un cuento. El de Juliana Wetmore es una dura realidad que ya conocía. Lo de ella es un desorden genético con deformidades faciales por haber nacido con un faltante del 40% de los huesos de la cara. La siguen operando. No sé como terminará.
    Lo de la Bastilla era una broma.
    Yo estoy en Madrid.

    un beso

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