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20/7/10

Amor Cibernético


Lo había pensado bien. Estaba dispuesto a acabar con ella. La verdad es que su vida había cambiado mucho desde que la conoció. Fue para él una bocanada de aire fresco, pero ahora era una auténtica pesadilla. Toda su vida giraba en torno a ella y no estaba dispuesto a seguir así.

Al principio todo iba muy bien. Las citas entre ellos eran muy agradables, sus gustos eran parecidos: los libros, la música, las películas, los programas de televisión... Coincidían en muchas cosas. Se pasaban horas y horas hablando, y a él se le pasaban volando, parecía que el tiempo se había detenido. Era muy agradable su compañía, se cuidaba más, se arreglaba esmeradamente.

Todos los que le conocían coincidían en que había cambiado su forma de ser notablemente. Por fin su vida tenía una estabilidad que él desconocía hasta entonces, ella había dado sentido a su vida. Pero ahora... Ahora era distinto. Sentía que con el paso del tiempo esta relación lo ahogaba, se sentía prisionero, no estaba ya tan a gusto. En los últimos tiempos las cosas habían cambiado, había muchos silencios entre ellos y ya no era igual, pero claro, temía confesárselo, siempre había sido muy indeciso, y en eso ni siquiera ella le había hecho cambiar.

Sin embargo, estaba decidido, iba a terminar esto, y de forma fulminante. Habían quedado para esa tarde, como siempre (y desde hacía unos meses ya le era demasiado rutinario) a las siete de la tarde. Esta vez ni siquiera se arregló, la decisión la tenía tomada, tenía que acabar con ella y además en forma drástica.

Cogió un hacha que tenía guardada en el desván, entró en la habitación y esperó.
Aún le asaltaron unas dudas, pero estaba dispuesto a terminar para siempre.

De repente... Apareció ella: él levantó el hacha y le asestó un golpe certero, todo había terminado.
Apenas le dió tiempo a ver en la pantalla el: "Lucy acaba de iniciar sesión".
..........
Los restos del ordenador yacían esparcidos por el suelo.

6 comentarios:

  1. Moraleja: Como suele ocurrir, siempre pagan justos por pecadores.
    O bien se acaba matando al mensajero.
    A ver, dígame usted qué culpa tiene el PC. (Entiéndase la pantalla).

    Calurosos saludos Lucrecia.

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  2. Al poco tiempo, unos timbrázos y gólpes resonaron en sú puerta. Al abrír, se encontró con un uniformado de la Guárdia Civíl.
    - Unidád de delítos infórmaticos, queda detenido bajo la acusación de violéncia cibernética. Tiene derecho a no declarár en sú contra y a la presencia de un abogado, si nó lo tiene, se lé designará uno de oficio......

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  3. Siempre he preferido a los hombres que te dejan de manera directa y no con excusas estúpidas, o desapareciendo, o provocándote para que los dejes... pero un poquito más sutil sí que podría haber sido ¿no? jajajjaa
    Y Lucy sin enterarse...

    Besos

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  4. Carlos Fox*:

    Le pegó a la PC porque la tenía a mano. Lo de Lucy era un
    amor virtual.

    Besos informáticos.

    Rodericus*:

    Si viniese la Guardia Civil, él le diría: un momento ! nadie me va detener por romper mi ordenador. Y mis derechos humanos y virtuales ?

    Besos virtuales

    Alís*:

    Estoy de acuerdo. Pero era un amor virtual y siempre fué indeciso. En la vida real esta relación hubiera durado poco.

    Besos sin excusas

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  5. Genial, me ha encantado.

    Saludos

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  6. Mo * :

    Gracias Mo. Bienvenida.

    Saludos

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