A mi amiga Amanda, le encanta leer cómoda en la cama...
Según las últimas estadísticas, mas del cincuenta por ciento de los amantes de la lectura de libros, lo hacen en la cama, antes de dormir.
Sin embargo, leer en la cama no es todo lo cómodo que uno desearía. Si eres de las que no pueden dormir sin leer un poco en la cama, tienes que conseguir un buen par de almohadas y adoptar una buena posición corporal.
Cuando tienes que compartir la cama, la cosa es más difícil. Hay que respetar los horarios del otro, al que la luz le suele molestar a la hora de dormir.
La mayoría de las personas, cuando se les pregunta por sus hábitos de lectura, responden que casi siempre leen antes de acostarse o en el transporte público.
Lo que no se les pregunta es: ¿Cómo leen?..
La lectura es una actividad a la que dedicamos un tiempo moderado y casi siempre en la misma postura, sin cambiar los apoyos. Esto puede tener consecuencias sobre nuestra musculatura, y sobre todo la del cuello.
Por eso, debemos tener en cuenta la iluminación. Es importante que venga desde un punto detrás de nuestras cabezas. Si no tenemos una correcta iluminación forzaremos la musculatura del cuello, acercándonos más al libro para intuir las letras y la de los ojos, que además puede disminuir la agudeza visual a largo plazo y puede provocar dolores de cabeza con relativa facilidad.
Leer antes de dormir tiene múltiples ventajas. El cerebro, a nivel práctico, funciona como un músculo: cuanto más lo usas, más se desarrolla y la mejor forma de ejercitarlo, es disfrutando de una buena lectura.
Además produce efectos beneficiosos en nuestro subconsciente, ayudándonos a experimentar sueños más elaborados e interesantes.
Y recuerda que: todo aquél que lee, ya sea en la cama o en otro lugar, deja en un cajón de sus recuerdos, una anécdota más para su existir.
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El marido llega, entra al dormitorio y encuentra un hombre debajo de su cama.
Furioso pregunta a su mujer, que está leyendo un libro:
-¿Qué hace este hombre debajo de mi cama?
Y la mujer le contesta:
-Debajo no sé, ¡pero arriba hace maravillas!...
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Y tú, ¿lees en la cama?...







