Somos muchos los que dormimos solitarios en nuestra cama, y muchas veces pensamos en lo bien que nos vendría algo de compañía en las frías noches de invierno y a veces, también del resto del año. Tenemos la necesidad de dormir abrazadas. Al no tener a quien, abrazamos a la almohada. Se suele decir que aquellos que abrazan las almohadas lo hacen porque efectivamente no tienen a quien abrazar.
Se dice también que aquellas personas que duermen abrazadas a su almohada, son seres temerosos y solitarios, que aún al momento de dormir, deben de sentirse aferradas a algo para poder conciliar el sueño.
Amanda, una amiga, me decía que desde hace tiempo, tiene la manía de dormir abrazando a un peluche.
De lo contrario, está nerviosa y le cuesta mucho dormirse. Ricardo, en cambio, me reveló, que en un tiempo, cuando no tenía pareja, abrazaba a la almohada y hacía como si fuera su mujer. Le besaba, le abrazaba, le decía (mentalmente) que la quería y se inventaba historietas... y así se dormía.
Lucía, una compañera del aeropuerto, duerme abrazada a su iPod...
Pero hoy, existen artilugios modernos para suplir la falta de una pareja en la cama... Puedes optar por una idea surgida de las incansables mentes japonesas: el Sense-Roid. una chaqueta háptica (todo aquéllo referido al contacto) de abrazos para personas sin amigos ni parejas. Te pones la chaqueta y te la llevas a la cama y puedes sentir como si te estuvieras abrazando a ti misma. Te sentirás cálidamente abrazada.
Y otro, muy interesante, es "un cojín que abraza". Si quieres dormir abrazada, pero no tienes una pareja con la cual "acurrucarte", éste cojín con forma humana puede ser la solución. Los brazos y piernas de esta almohada se adaptan a la posición que elijas para poder dormir, con la sensación de ser abrazada por otra persona. Por último, una cariñosa almohada abrazadora americana (en la imagen).
¡No mas lamentos ni excusas!... Ahora sí, puedes dormir abrazada...





